Asesinato de Clément : Cuando los medios buscan la exclusiva… y olvidan sus deberes de objetividad

Casi 8 meses después del asesinato de Clément Méric, se aprovechan de
nuevo de un « caso » que consideran como un simple « suceso » que solo
sirve paraa vender más periódicos. Desde el 23 de enero, varios artículos
de prensa presentan el peritaje médico que data del 2 de enero como un
golpe de efecto que relativiza, según ellos, el papel de los golpes
recibidos por Clément en el proceso que llevo a su muerte.

Así pues, Le Figaro titula – irónicamente? – “La duda sobre su muerte
persiste” (sic!) ; Le Parisien considera que “las causas de la muerte son
desconocidas” y Libération estima que las “responsabilidades resultan
difíciles de establecer”, ya que no se podría determinar si fueron los
golpes o la caída,lo que provoco la muerte. Por su parte, Le Monde sugiere
que el estado de salud de la víctima podría disminuir la responsabilidad
de sus agresores.

En realidad, este peritaje confirma claramente que los golpes recibidos
por Clément son directamente la causa de su muerte, lo que demuestra
además las citas que hacen algunos artículos de este peritaje: “Las
lesiones traumáticas, ya sean los golpes a la cara o la caída al suelo,
son directamente responsables de la hemorragia meníngea” cuya filtración
afirma que ha provocado la muerte. Y, de todos modos, los agresores son
tanto responsables de la caída como de sus eventuales consecuencias-
también de los cinco golpes “muy violentos” asestados a la cara que lo
provocaron. Son CULPABLES moralmente como jurídicamente.

Por otra parte, el informe médico, lejos de excluir el uso de un puño
americano como algunos lo afirman, estima que el aspecto de la herida
podría “sugerir el uso de un objeto metálico”. Es solo por referencia a
las conclusiones iniciales del médico forense que los expertos se niegan a
confirmar con firmeza el uso de un objeto contundente de tipo puño
americano. Este mismo esta además confirmado por varios testigos,
elementos del dossier donde algunos lectores, como los de Lé Monde,
ignorarán completamente su existencia.

La forma en que la información esta seleccionada y fabricada en unos
títulos espectaculares sirve entonces deliberadamente una teoría
minimizando la incidencia de los golpes asestados a Clément. Esta actitud
entraña la responsabilidad política de los medios.

Reafirmamos que, de un punto de vista político, la muerte de Clément es un
crimen fascista cuyas responsabilidades recaen sobre un militante
organizado, a la organización que formaba parte y a los políticos que
permiten la existencia de tal organizaciones crestor price. En cuanto a nosotros, más
allá de las peripecias mediático-judiciales, seguiremos manteniendo viva
la memoria de Clément y llevando acabo su lucha.